Complicaciones a largo plazo de la diabetes

Read this in English(Long-Term Complications of Diabetes)

Lo más probable es que no dispongas de mucho tiempo en tu vida para preguntarte qué pasará el próximo fin de semana e incluso de menos tiempo para reflexionar sobre cómo te afectará en el futuro el hecho de padecer esta enfermedad. Pero pensar un poco en tu diabetes ahora y seguir algunos pasos para prevenir posibles problemas son dos conductas que te pueden facilitar mucho las cosas de cara al futuro.

Tal vez te hayas preguntado por qué los médicos hablan tanto sobre lo importante que es mantener las concentraciones de azúcar en sangre dentro de unos márgenes saludables. He aquí el porqué: los problemas a largo plazo de la diabetes (o complicaciones a largo plazo de la diabetes) se suelen asociar concentraciones levadas de azúcar en sangre durante un período largo de tiempo. Y estas complicaciones pueden afectar a distintas partes del cuerpo.

Pero el control de las concentraciones de azúcar en sangre no es el único factor que determina el riesgo de una persona de desarrollar complicaciones a largo plazo de la diabetes. Hay otros factores, como los genes, que también desempeñan un papel.

Muchas de las complicaciones de la diabetes no aparecen hasta después de muchos años, incluso décadas, de padecer esta enfermedad. Se suelen desarrollar silenciosamente y de forma gradual a lo largo del tiempo, de modo que hasta la gente con diabetes que no presenta ningún signo las puede acabar desarrollando.

Hablar o pensar en las complicaciones a largo plazo de la diabetes puede asustar bastante. Y, siendo realistas, puede costar bastante hacer cambios en la vida actual para reducir las probabilidades de problemas que podrían aparecer mucho más adelante. Pero es importante empezar desde ahora. Controlar adecuadamente tu diabetes alimentándote bien, haciendo ejercicio físico con regularidad y medicándote según las recomendaciones de tu equipo de diabetología (el equipo médico que lleva tu diabetes) es la mejor forma de reducir las probabilidades de que desarrolles complicaciones más adelante.

¿A qué partes del cuerpo pueden afectar estas complicaciones?

Las partes del cuerpo que pueden quedar afectadas por las complicaciones a largo plazo de la diabetes son las siguientes:

  • los ojos
  • los riñones
  • los nervios
  • el corazón y los vasos sanguíneos
  • las encías
  • los pies

Problemas en los ojos

Las personas que padecen diabetes tienen un riesgo incrementado de desarrollar problemas oculares, como los siguientes:

  • Cataratas: las cataratas consisten en el engrosamiento y la opacidad del cristalino del ojo. El cristalino es la parte del ojo que nos ayuda a enfocar en lo que vemos. Las cataratas hacen que la visión sea borrosa y dificultan la visión nocturna.

    Los médicos creen que la gente con diabetes tiene más probabilidades de desarrollar cataratas si tiene concentraciones elevadas de azúcar en sangre durante largos periodos de tiempo. Si las cataratas impiden que la persona vea bien, existe una intervención que permite extirpárselas.

  • Retinopatía: otro problema ocular es la retinopatía diabética, que se asocia a cambios en la retina, la capa sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo. Esto cambios ocurren debido a lesiones o problemas de crecimiento en los capilares de la retina.

    Por lo general, los cambios en los capilares de la retina no ocurren hasta que la persona ya ha alcanzado la pubertad y lleva varios años siendo diabética. La retinopatía es más probable que se convierta en un problema en las personas con diabetes que presentan concentraciones elevadas de azúcar en sangre durante un periodo de tiempo largo, las que presentan hipertensión arterial o las que fuman o mascan tabaco.

    Uno de los motivos de que los adolescentes con diabetes deban ir al oculista una vez al año es porque las personas con retinopatía diabética pueden no tener ningún problema en la vista al principio. Pero, si esta afección empeorara, podría acabar provocándoles una ceguera. Los adolescentes con diabetes que desarrollan problemas en la retina deben ir al oculista más a menudo.

    Una persona con diabetes puede enlentecer o hacer remitir las lesiones propias de la retinopatía mejorando su control del azúcar en sangre. Cuando la retinopatía evoluciona, puede ser necesario acudir al tratamiento con láser para impedir pérdida de vista.

  • Glaucoma: la gente afectada de diabetes está más expuesta a desarrollar glaucoma. En esta afección, la presión se acumula en el interior del ojo, lo que puede reducir la irrigación sanguínea de la retina y del nervio óptico, lesionándolos. Al principio, la persona puede no tener ningún problema para ver. Pero, si no se trata, el glaucoma puede hacer que la persona pierda la vista por completo. El riesgo aumenta cuando la persona se hace mayor y cuanto más tiempo lleve padeciendo de diabetes. La gente que padece glaucoma ha de tomar medicación para bajar la presión intraocular y a veces necesita operarse.

Probablemente tu médico te explorará los ojos para detectar los signos iniciales de este tipo de problemas en sus revisiones periódicas. Es posible que te recomiende ir a un oculista (un médico especializado en tratar enfermedades oculares) o a un optómetra (una persona que examina los ojos y evalua la visión).

Si mantienes las concentraciones de azúcar en sangre y la presión ocular bajo control y evitas el tabaco, será mucho más difícil que desarrolles problemas oculares relacionados con la diabetes.

Enfermedades en los riñones

Cuando las concentraciones de azúcar en sangre se mantienen elevadas, pueden ocasionar lesiones en los vasos sanguíneos de los riñones, que puede desembocar en enfermedades renales. Esto a veces se recibe el nombre de nefropatía diabética.

Las enfermedades renales tienen más probabilidades de ocurrir en personas que no han controlado sus concentraciones de azúcar en sangre durante un período largo de tiempo. Este tipo de enfermedades pueden empeorar cuando se asocian a hipertensión y/o a uso de tabaco.

En sus primeras etapas, las enfermedades renales no provocan ningún síntoma. Pero, con el tiempo, pueden evolucionar a una insuficiencia renal, lo que significa que los riñones dejan de funcionar. Por lo tanto, este tipo de enfermedades son un problema de salud grave.

Si una persona ya ha atravesado la pubertad y lleva varios años padeciendo una diabetes, los médicos evaluarán su función renal aproximadamente una vez al año. Es posible que los médicos soliciten un análisis de orina para medir la cantidad de una proteína denominada albúmina.

Si la cantidad de albúmina en la orina aumenta más allá de un valor crítico o si la persona presenta otros signos de enfermedad renal, es posible que sus médicos le extraigan un trocito del tejido renal (biopsia) y lo analicen al microscopio para saber si padece una enfermedad renal.

Si la enfermedad renal se detecta lo bastante pronto, a veces las lesiones del tejido renal se pueden corregir con un tratamiento adecuado. Los médicos pueden indicar a una persona afectada por una nefropatía diabética que ingiera menos proteínas y recetarle medicamentos.

Si la enfermedad renal empeora, puede evolucionar a una insuficiencia renal, una enfermedad que requiere diálisis (uso regular de una máquina para limpiar la sangre, algo que normalmente hacen los riñones) o un trasplante de riñón. La buena noticia es que hoy en día es muy poco probable que una enfermedad renal evolucione a una insuficiencia renal porque estas enfermedades se detectan antes y se tratan mejor que en el pasado.

La mejor forma de prevenir las enfermedades renales de origen diabético consiste en mantener las concentraciones de azúcar en sangre bajo control siguiendo el plan terapéutico de la diabetes. También es importante evaluar regularmente la tensión arterial y la albúmina en orina; tu equipo de diabetología te indicará cuándo necesitas hacerte estos análisis.

Asimismo, mantente bien alejado del tabaco porque el hábito de fumar aumenta el riesgo de padecer problemas renales, otras complicaciones relacionadas con la diabetes y otros problemas de salud independientes de la diabetes.

Lesiones nerviosas

Otra complicación que puede desarrollar la gente que lleva mucho tiempo padeciendo una diabetes es un tipo de deterioro neuronal denominado neuropatía diabética.

La neuropatía diabética puede a afectar a nervios de muchas partes diferentes del cuerpo. Los síntomas iniciales más frecuentes de esta afección son el adormecimiento o falta de sensibilidad, el hormigueo o cosquilleo y/o los dolores agudos en pies y pantorrillas.

Si no se tratan, las lesiones nerviosas pueden provocar una serie de problemas. Por ejemplo, debido a la falta de sensibilidad, una persona puede no darse cuenta de que se ha hecho un corte, que podría infectarse gravemente antes de ser descubierto.

Puesto que las lesiones nerviosas pueden ocurrir en cualquier parte de cuerpo, pueden ocasionar problemas en casi cualquier sistema orgánico, como el tubo digestivo, el aparato urinario, los ojos y el corazón.

Los médicos suelen diagnosticar las lesiones nerviosas mediante una exploración física. Puede ser necesario hacer una biopsia de tejido nervioso u otras pruebas especiales. Es posible que tu médico te recomiende ir a un especialista en el sistema nervioso (o neurólogo).

Los médicos creen que las lesiones nerviosas se asocian a tener elevadas las concentraciones de azúcar en sangre durante largos periodos de tiempo. Por lo tanto, controlar las concentraciones de azúcar en sangre siguiendo tu plan terapéutico de la diabetes te puede ayudar a reducir las probabilidades de desarrollar esta complicación.

Enfermedades cardíacas y vasculares

La gente con diabetes tiene un riesgo incrementado de desarrollar problemas en el corazón y en los vasos sanguíneos (este tipo de problemas se denominan enfermedades cardiovasculares). Algunos de estos problemas son los siguientes:

  • infartos de miocardio, ocasionados por la obstrucción de los vasos sanguíneos que aportan sangre al corazón
  • accidentes vasculares cerebrales (infartos cerebrales), provocados por la obstrucción de los vasos sanguíneos que irrigan al cerebro
  • obstrucción de vasos sanguíneos en las piernas y los pies, que pueden conllevar la aparición de úlceras y/o de infeccione en los pies e, incluso, la pérdida de dedos, de pies enteros o de las partes inferiores de las piernas

Probablemente lo bien que se controlan las concentraciones de azúcar en sangre desempeña un papel importante en el desarrollo de los problemas cardiacos y vasculares. Y, si la persona fuma, es obesa, tiene niveles elevados de lípidos en sangre (triglicéridos o colesterol) o antecedentes familiares de infarto de miocardio o de infarto cerebral antes de cumplir 50 años, tiene más probabilidades de desarrollar este tipo de problemas.

Una de las cosas que puedes hacer para reducir tu riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares es mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso, tu médico te puede sugerir formas de ayudarte a perder peso y a mantenerlo. Tu médico también te puede medir los niveles de lípidos en sangre (colesterol y triglicéridos) y la tensión arterial con regularidad para estar seguro de que están dentro de unos límites saludables.

Seguir tu plan de alimentación para la diabetes, hacer ejercicio con regularidad y tomar los medicamentos para la diabetes también te pueden ayudar a prevenir o posponer el desarrollo de problemas cardiovasculares. Además, el hábito de fumar aumenta el riesgo de desarrollar problemas cardíacos y vasculares, así como el de otras complicaciones de la diabetes.

Problemas en las encías

La gente con diabetes tiene más probabilidades de desarrollar problemas en las encías, concretamente una enfermedad denominada periodontitis o piorrea, porque puede tener:

  • más sarro y menos saliva (el exceso de sarro y la falta de saliva pueden contribuir a la caries dental)
  • concentraciones elevadas de azúcar en sangre (la persona tiene más azúcar en la boca, lo que puede contribuir a la caries dental)
  • pérdidas de colágeno, una proteína que se encuentra en el tejido de las encías
  • escasa irrigación sanguínea en las encías

Todos estos factores pueden contribuir a la periodontitis. Los signos y los síntomas de la periodontitis incluyen el sangrado, el dolor y/o la sensibilidad en las encías. Las encías también pueden retroceder (y dejar de cubrir las raíces de los dientes) o cambiar de color. Los dentistas pueden diagnosticar esta enfermedad en sus revisiones regulares.

Afortunadamente, puedes evitar la periodontitis controlando bien tus concentraciones de azúcar en sangre, cuidándote bien la dentadura mediante lavado dental y uso de hilo dental diarios y yendo al dentista con regularidad.

Problemas en los pies

Algunas personas que han padecido una diabetes durante mucho tiempo seguido pueden desarrollar problemas en los pies debido a la falta de irrigación sanguínea y a las lesiones nerviosas en estas partes del cuerpo.

A partir de la pubertad, tu médico te explorará los pies en busca de signos de posibles problemas. Le puedes informar sobre cualquier problema que tengas en los pies, como uñas encarnadas, callos y piel seca. Incluso aunque solo tengas los pies doloridos por haber llevado determinados zapatos o te hayas lesionado los pies haciendo deporte, explícaselo a tu médico.

Para prevenir los problemas en los pies, lleva un calzado cómodo y que sea de tu talla y lleva las uñas bien cortadas. El ejercicio, que aumenta la irrigación sanguínea en los pies, también ayuda a mantener los pies sanos.

El hábito de fumar incrementa las probabilidades de desarrollar problemas en los pies o de empeorarlos.

Mantenerse sano a largo plazo

Algunas complicaciones de la diabetes ocurren después de llevar años, incluso décadas, padeciendo esta enfermedad, y a veces la gente ni siquiera ha percibido ningún síntoma cuando se las diagnostican. Por eso es tan importante seguir tu plan de control de la diabetes y adoptar un papel activo en el mantenimiento de tu salud. Esto implica que hagas ejercicio con regularidad y que te sometas a las revisiones que te indique tu equipo de diabetología. Ellos podrán detectar cualquier problema relacionado con la diabetes incluso antes de que aparezca ningún síntoma y ayudarte a recibir el tratamiento que necesites.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: agosto de 2013