Cuidado de niños: cuidar niños con afecciones médicas

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Si un niño a quien cuidas tiene problemas de salud, tal vez te concentres más en lo que podría salir mal que en divertirte. De esta manera, la experiencia no será muy buena ni para ti ni para el niño.

Pero puedes evitar gran parte de la preocupación si aprendes acerca de la afección del niño, haces las preguntas adecuadas y te preparas para el tiempo que pasarán juntos. A continuación encontrarás algunos consejos e ideas para comenzar.

Asma

Los niños con asma pueden tener ataques (también denominados, con frecuencia, “crisis asmáticas”). Esto ocurre cuando los músculos que rodean las diminutas vías aéreas se tensan y dificultan la respiración. Las cosas que pueden provocar los ataques de asma se denominan “desencadenantes” y pueden ser de todo tipo, desde animales hasta estar cerca de fumadores.

Pregúntales a los padres:

  • ¿Qué cosas desencadenan el asma del niño?
  • ¿Qué tipos de actividades se pueden realizar con su hijo? ¿Qué cosas se deben evitar?
  • ¿Cuáles son las señales de advertencia de que su hijo podría estar sufriendo un ataque de asma?
  • ¿Qué debo hacer si el niño tiene un ataque de asma?
  • ¿Su hijo usa un inhalador o toma otro tipo de medicamento para el asma? Si es así, ¿dónde se encuentra el equipo? ¿Pueden mostrarme cómo usarlo?
  • ¿Debo darle el medicamento si su hijo está teniendo un ataque de asma o debo comunicarme primero con ustedes?

Actividades y juegos: el ejercicio físico puede ser un desencadenante común del asma. Algunos niños con asma no se ven afectados si corren o están activos. Pero para otros, jugar a la mancha activamente podría desencadenar los síntomas. Si estas cuidando a un niño con asma, pídeles a los padres que te sugieran actividades permitidas.

Señales de problemas: si un niño tose mucho o se queja de opresión o dolor en el pecho, tal vez sea una señal de advertencia de un ataque de asma.

Diabetes

La diabetes significa que la sangre tiene niveles elevados de azúcar. Las personas diabéticas controlan sus niveles de azúcar en sangre para evitar las subidas y las bajadas peligrosas. Los niños que desarrollan diabetes suelen necesitar insulina para mantener los niveles de azúcar dentro de un margen normal.

Como es complicado controlar la diabetes, es buena idea visitar a la familia antes de cuidar al niño para aprender a cuidar mejor de él. Toma notas para no olvidarte de nada.

Pregúntales a los padres:

  • ¿Con qué frecuencia será necesario controlar el azúcar en sangre mientras ellos no estén?
  • ¿Con qué frecuencia debo darle insulina a su hijo o asegurarme de que él tome la insulina?
  • ¿Qué puedo darle a su hijo como refrigerio o para la comida?
  • ¿Cómo sabré si el azúcar de su hijo está comenzando a estar demasiado alta o demasiado baja? ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Qué debo hacer si ocurre esto?

Actividades y juegos: los niños con diabetes pueden hacer las mismas actividades que otros niños. Pero si la actividad es extenuante, como un juego de baloncesto, habla con los padres de antemano para saber si es necesario ajustar la medicación o la alimentación del niño.

Señales de problemas: si los niveles de azúcar en sangre son bajos, el niño puede estar en riesgo de sufrir un desmayo o una convulsión. Si bien estos acontecimientos no son usuales, es bueno saber que pueden ocurrir. Si un niño dice que tiene sed con frecuencia o hace mucho pis, o si se siente mareado o parece confuso, podría deberse a que el nivel de azúcar en sangre es demasiado elevado. Si comienzas a notar estas señales, llama inmediatamente a los padres del niño.

Alergias

Los niños pueden ser alérgicos a muchas cosas, como alimentos, mascotas, picaduras de insectos o el polen. Algunas reacciones alérgicas (como las que ocurren a causa de los alimentos o las picaduras de insectos) pueden poner en riesgo la vida; aunque es muy poco probable que ocurra una reacción de este tipo. Aun así, es útil saber de antemano qué se debe evitar y qué se debe hacer si un niño tiene una reacción grave.

Pregúntales a los padres:

  • ¿A qué es alérgico su hijo?
  • ¿Cuáles son los síntomas de una reacción alérgica en su hijo? ¿Alguna vez fue grave?
  • ¿Cómo debo tratar una reacción alérgica? Si su hijo tiene un inyector de epinefrina, ¿pueden mostrarme cómo y cuándo usarlo?
  • Si su hijo es alérgico a un alimento, como el maní, ¿qué alimentos específicos debe evitar? (Es obvio que no podrá comer mantequilla de maní, pero a veces puede haber maní oculto en otros bocadillos).
  • Si su hijo es alérgico a más de un alimento, ¿qué alimentos específicos puede comer? (Es buena idea organizar estos alimentos en una lista).

Actividades y juegos: pregúntales a los padres si debes evitar algunos lugares por los desencadenantes de la alergia de su hijo. Por ejemplo, si un niño que tiene alergia a las mascotas quiere jugar en la casa de un amigo, pero allí hay un gato, averigua qué debes hacer. Tal vez no haya problema en que vaya a la casa del amigo siempre y cuando jueguen al aire libre, o tal vez los padres prefieran que el amigo de su hijo vaya a jugar a su casa. Si un niño tiene alergias estacionales, es posible que haya algunas épocas del año en las que los padres quieran que su hijo haga actividades en el interior.

Señales de problemas: la anafilaxis es una reacción alérgica poco frecuente pero grave que puede ocurrir rápidamente. Los síntomas incluyen opresión o inflamación en la garganta; dificultad para tragar y hablar; ruido al respirar; ronchas o inflamación de la piel; pulso o frecuencia cardíaca acelerada y mareos. Si esto ocurre, usa un autoinyector de epinefrina (si el niño tiene uno) y llama inmediatamente al 911.

Anemia falsiforme

La anemia falsiforme hace que los glóbulos rojos tengan una forma anormal. Esto puede provocar ciertos problemas de salud en los niños. Dos problemas comunes son tener períodos de dolor, en general en los brazos, las piernas o la espalda (que reciben el nombre de “crisis de dolor”) o sufrir de falta de aire y dolor en el pecho (que podría tratarse de “síndrome torácico agudo”). La anemia falsiforme también puede hacer que el niño esté pálido, débil y mareado debido a una anemia grave.

Pregúntales a los padres:

  • ¿Su hijo tiene crisis de dolor? Si es así, ¿suelen afectar una parte determinada del cuerpo?
  • ¿Qué debo hacer si el niño tiene una crisis de dolor?
  • ¿Su hijo tuvo alguna vez el síndrome torácico agudo? ¿Cuáles son las señales de advertencia?
  • ¿Qué debo hacer si su hijo tiene síntomas del síndrome torácico agudo?
  • ¿Existen otros síntomas (como fiebre, mareos, palidez o cansancio) a los que deba estar atento?

Actividades y juegos: las temperaturas bajas pueden desencadenar una crisis de dolor. Los niños con anemia falsiforme pueden ir afuera en el invierno, pero deben estar abrigados y no deben permanecer fuera mucho tiempo. Si vas a ir a nadar, pregúntales a los padres qué temperaturas son demasiado bajas para su hijo. Los niños con anemia falsiforme tienen más probabilidades de tener crisis de dolor cuando están deshidratados; por lo tanto, asegúrate de que beban agua y otras bebidas sin cafeína.

Señales de problemas: los niños con una crisis de dolor tal vez se quejen de dolor en la espalda, los brazos o las piernas. En el caso del síndrome torácico agudo, tal vez notes que el niño tose mucho, tiene molestias en el pecho y tiene fiebre. La fiebre puede ser un gran problema para los niños con anemia falsiforme; por lo tanto, llama inmediatamente a los padres si el niño parece tener fiebre. Si el niño se ve pálido o está mareado, llama inmediatamente a los padres.

Parálisis cerebral

La parálisis cerebral es una afección de largo plazo que incluye daño cerebral y problemas en los músculos. La parálisis cerebral puede provocar limitaciones de movimiento, aprendizaje, audición, vista y pensamiento. Cada niño con parálisis cerebral es diferente. Algunos pueden tener únicamente problemas musculares leves. Otros tal vez usen sillas de ruedas o andadores para moverse. Algunos niños no tienen problemas con sus funciones cerebrales pero otros pueden tener problemas de aprendizaje y retrasos en el desarrollo.

Pregúntales a los padres:

  • Si su hijo usa una silla de ruedas, aparatos ortopédicos para las piernas o un andador, ¿necesita siempre ese dispositivo?
  • ¿Cómo hace su hijo para ir al baño, ir a la cama y sentarse a la mesa?
  • ¿Su hijo tiene dificultad para tragar? ¿Necesita una dieta blanda o puede comer los alimentos comunes?
  • Si su hijo no habla, ¿usa algún otro tipo de comunicación, como lenguaje de señas o un teclado especial?

Actividades y juegos: la manera de entretener a un niño con parálisis cerebral depende de la movilidad del niño y de cuánto puede comprender. Pídeles a los padres que sugieran actividades para el momento que estés con el niño. Puedes comenzar con rompecabezas sencillos o dibujos para pintar. Planifica otras cosas para hacer a medida que conozcas mejor al niño.

Señales de problemas: algunos niños con parálisis cerebral están en riesgo de sufrir convulsiones; por lo tanto, pregúntales a los padres si esto podría ser un problema y qué debes hacer. Los niños con parálisis cerebral tal vez tengan menos control muscular que otros niños. Como a los niños les gusta desafiar los límites, algunos niños que usan dispositivos especiales (como aparatos ortopédicos para las piernas) quizás intenten convencerte de que no hay problema si no los usan. Esto puede provocar lesiones; por eso, mantente firme. Hazle saber al niño que cuando está a tu cargo, debe cumplir tus reglas.

Una vez que sabes qué hacer, cuidar a niños con necesidades médicas especiales es igual que cuidar a otro niño: diviértete mientras los mantienes seguros.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: enero de 2015