Estenosis pilórica

Read this in English(Pyloric Stenosis)

Cuando su bebé esté a punto de llegar, lo más probable es que usted se prepare mentalmente para los aspectos más molestos o desagradables de cuidar de un bebé: pañales llenos de caca, manchas de comida en la ropa y, por descontado, regurgitaciones de leche después de comer. Pero, ¿qué es normal y qué no lo es en lo que respecta a las regurgitaciones o “pequeños vómitos” de un bebé?

Sobre la estenosis pilórica

La estenosis pilórica, un problema médico que puede afectar al tubo digestivo durante la lactancia, no es normal; puede hacer que el bebé vomite intensa y frecuentemente y a menudo puede ocasionar otros problemas, como la deshidratación y los desequilibrios en las sales y los fluidos corporales del bebé. Es sumamente importante tratar este tipo de afección de inmediato.

La estenosis pilórica consiste en el estrechamiento del píloro, la válvula ubicada en la parte inferior del estómago, a través de la cual los alimentos y otros contenidos del estómago entran en el intestino delgado. Cuando un bebé tiene una estenosis pilórica, los músculos del interior del píloro han aumentado de tamaño, lo que hace que el canal del píloro se hay estrechado hasta el punto de que el alimento no pueda salir del estómago.

Esta afección, también conocida como estenosis pilórica hipertrófica del lactante, es un tipo de obstrucción de la salida gástrica, en la que tiene lugar un bloqueo del vaciado del estómago a los intestinos. La estenosis pilórica es bastante frecuente; en EE.UU., afecta aproximadamente a 3 de cada 1.000 lactantes. Tiene cuatro veces más probabilidades de ocurrir en los primogénitos de género masculino y se ha demostrado que se da por familias. Es decir, si un padre o una madre tuvieron esta afección cuando eran lactantes, sus hijos tendrán hasta un 20% de probabilidades de desarrollarla. La estenosis pilórica afecta más a los bebés de piel blanca (o de origen caucásico) que a los que tienen otros orígenes étnicos.

La mayoría de los lactantes que presentan síntomas de estenosis pilórica la suelen desarrollar entre la tercera y la quinta semana de vida. La estenosis pilórica es una de las causas más frecuentes de obstrucción intestinal durante la lactancia que requiere cirugía.

Causas

Se cree que los bebés que desarrollan una estenosis pilórica no nacen con ella sino que el progresivo engrosamiento del píloro tiene lugar después de nacer. Un bebé empezará a mostrar síntomas cuando su píloro esté tan engrosado que su estómago deje de vaciar su contenido al intestino como debería.

No se sabe con exactitud qué es lo que provoca el engrosamiento de los músculos del píloro. Puede tratarse de la combinación de varios factores; por ejemplo, el uso de eritromicina durante las dos primeras semanas de vida se ha asociado a estenosis pilórica, y también se ha constatado que existe una relación entre el desarrollo de esta afección en los bebés y el hecho de que sus madres tomaran este antibiótico al final del embarazo o durante la lactancia.

Signos y síntomas

Los signos y los síntomas de la estenosis pilórica suelen empezar en torno a las tres semanas de vida. Incluyen los que figuran a continuación:

  • Vómitos. El primer síntoma de la estenosis pilórica suele ser el vómito. Al principio, puede parecer que el bebé, sencillamente, suele regurgitar leche, pero las regurgitaciones tienden a evolucionar a vómitos en chorro, en los cuales la leche se expulsa de la boca con fuerza, en forma de arco, a veces a más de medio metro (o varios pies) de distancia. Este tipo de vómitos suele ocurrir al final de las tomas, aunque en algunos casos se puede posponer varias horas.

    En algunos casos, la leche vomitada puede tener un olor agrio, como si estuviera cuajada, porque se ha mezclado con los jugos gástricos, que son ácidos. El vómito no contiene bilis, un líquido verdoso procedente del hígado que se mezcla con la comida digerida después de salir del estómago.

    A pesar de vomitar, los bebés con estenosis pilórica suelen volver a tener hambre poco después de haber vomitado. Los síntomas de la estenosis pilórica pueden ser difíciles de detectar porque, aunque el bebé parezca encontrarse molesto, no suele parecer que tenga un dolor importante ni suele tener el aspecto de estar enfermo.

  • Cambios en las heces. Los bebés afectados por una estenosis pilórica suelen hacer heces de tamaño más reducido y en menor cantidad, debido a que a su intestino llega muy poco alimento o ningún alimento en absoluto. El estreñimiento y las heces con mucosidades también pueden ser síntomas de esta afección.
  • Dificultad para ganar peso y apatía. La mayoría de los bebés con estenosis pilórica no consiguen ganar peso o lo pierden. Conforme empeora la afección, corren el riesgo de desarrollar anomalías en el equilibrio hidroelectrolítico y de deshidratarse.

    Los bebés que sufren deshidratación son menos activos de lo normal y pueden presentar fontanelas hundidas o deprimidas en el cráneo, ojos hundidos y piel arrugada. Al fabricar una menor cantidad de orina, se pueden pasar más de cuatro a seis horas sin mojar los pañales.

    Después de las tomas, el incremento de las contracciones estomacales puede generar ondas claramente perceptibles, conocidas como ondas peristálticas, que van de izquierda a derecha sobre el vientre del bebé. Estas ondas ocurren cuando el estómago trata de vaciar su contenido a través de un píloro engrosado.

Es importante que usted se ponga en contacto con el pediatra de su hijo si su bebé experimentara cualquiera de los síntomas que acabamos de mencionar.

Hay otros trastornos que pueden tener síntomas similares. Por ejemplo, el reflujo gastroesofágico, que suele empezar antes de la octava semana de vida, se asocia a un exceso de regurgitaciones. Estas regurgitaciones se pueden parecer a los vómitos y tienen lugar después de las tomas. De todos modos, la mayoría de los lactantes con esta afección no tienen vómitos explosivos y, a pesar de que suelen tener una escasa ganancia de peso, sus heces suelen ser normales.

Un lactante con alergia a la proteína de la leche también puede regurgitar o vomitar, así como tener diarrea. De todos modos, estos bebés no tienen vómitos explosivos ni vomitan bilis.

En los lactantes, los síntomas de la gastroenteritis (una inflamación del tubo digestivo provocada por una infección viral o bacteriana) se pueden parecer en cierto modo a los de la estenosis pilórica. Los vómitos y la deshidratación son propios de ambas afecciones. Pero los bebés con gastroenteritis suelen tener diarrea, con heces sueltas, acuosas y a veces sanguinolentas. Y la diarrea no es propia de la estenosis pilórica.

Diagnóstico y tratamiento

El pediatra de su hijo les formulará preguntas sobre la pauta de alimentación y sobre los vómitos de su hijo, incluyendo preguntas sobre el aspecto de sus vómitos. Lo más importante para poder diagnosticar una estenosis pilórica es contar con unos antecedentes fiables y consistentes sobre cómo come el bebé, así como con una adecuada descripción de sus vómitos.

El pediatra explorará a su hijo y anotará cualquier pérdida de peso que haya tenido lugar o si no ha conseguido ganar peso desde su última visita. Durante la exploración física, el médico palpará el abdomen del bebé, tratando de identificar un bultito, que suele duro y móvil y que se palpa como si se tratara de una oliva. Si el pediatra consigue detectar un bultito de estas características, contará con un buen indicador de que el bebé padece una estenosis pilórica; de todos modos, estos bultitos no siempre se pueden palpar.

Si tanto la pauta de alimentación del bebé como su exploración física sugieren que podría padecer una estenosis pilórica, lo más probable es que el pediatra solicite que le hagan una acografía abdominal a su hijo. Los píloros agrandado y más engrosado de lo normal se pueden ver mediante ecografía. Es posible que el pediatra le pida que alimente a su hijo varias horas antes de hacerle la ecografía para poder detectar la estenosis pilórica.

A veces, se practica un estudio radiográfico del aparato digestivo que requiere la ingesta de una papilla de bario, en vez de una ecografía. Los bebés se han de tragar una cantidad reducida de un líquido blanquecino y luego les hacen varias radiografías especiales para ver la región pilórica del estómago fin de detectar si existe estrechamiento u obstrucción.

Aquellos lactantes sobre quienes se sospeche que podrían padecer una estenosis pilórica también se suelen someter a análisis de sangre porque sus vómitos continuos de jugos gástricos, así como la deshidratación provocada por la pérdida de fluidos corporales, pueden crear desequilibrios en las sales y otros problemas en la sangre que se deberían corregir.

Cuando a un bebé se le diagnostica una estenosis pilórica, sea mediante ecografía o mediante radiografías con bario, se le ingresará en el hospital y se le preparará para una intervención quirúrgica. Cualquier deshidratación o cualquier problema que se le detecte en los electrolitos en sangre se corregirá administrándole líquidos por vía intravenosa (VI), generalmente durante las siguientes 24 horas.

Se le practicará una intervención denominada piloromiotomía, que implica cortar el píloro engrosado para corregir el estrechamiento u obstrucción que puede acompañar a una estenosis pilórica. El píloro se examinará a través de una incisión de tamaño reducido y se separan y relajan las partes del músculo que ha crecido y que se ha engrosado excesivamente.

Esta intervención también se puede practicar mediante laparoscopia. Se trata de una técnica en la que se introduce una cámara diminuta a través de una incisión practicada en el interior del ombligo que permite al médico ver el área del píloro. Con la ayuda de otros instrumentos de tamaño reducido que se introducen a través de incisiones cercanas, se completa la intervención.

La mayoría de los bebés que se someten a este tipo de intervención puede volver a alimentarse con normalidad bastante pronto, generalmente entre tres y cuatro horas después de la intervención. Debido a la inflamación en la zona de la intervención, es posible que el bebé siga vomitando pequeñas cantidades aproximadamente durante un día tras la intervención. Si no hay complicaciones, la mayoría de los babes que se someten a una piloromiotomía regresan a casa entre 24 y 48 horas después de la intervención.

Si está amamantando a su bebé, es posible que le preocupe saber si podrá seguir amantándolo mientras esté hospitalizado. El hospital le debería facilitar una bomba de extracción de leche y enseñarle a utilizarla para que usted se pueda seguir sacando leche hasta que su hijo pueda volver a alimentarse con normalidad.

Después se someterse a una piloromiotomía, su hijo no necesitará seguir ninguna pauta de alimentación especial. El pediatra programará una visita se seguimiento, donde examinará a su hijo, a fin de asegurarse de que la herida se está curando bien y de que el bebé se está alimentando bien y está manteniendo o ganando peso.

La estenosis pilórica no debe recurrir después de que el bebé se someta a una piloromiotomía completa. Si su hijo sigue presentando síntomas semanas después de la intervención, esto podría obedecer a otros problemas médicos, como a una inflamación del estómago (o gastritis) o a que el bebé padece reflujo gastroesofágico, o bien indicar que la piloromiotomía inicial se hizo de forma incompleta.

Cuándo llamar al pediatra

La estenosis pilórica es una afección de carácter urgente que requiere de una evaluación inmediata. Llame al pediatra si su hijo tiene vómitos o cualquiera de los siguientes síntomas:

  • vómitos explosivos y persistentes después de las tomas
  • escasa ganancia de peso o peso bajo
  • apatía o descenso del nivel de actividad
  • pocas heces o ausencia total de heces durante un período de uno a dos días
  • signos de deshidratación, como reducción de la cantidad de orina (con pañales secos durante más de cuatro a seis horas)
  • fontanelas hundidas o deprimidas en el cráneo; ojos hundidos

Revisado por: J. Fernando del Rosario, MD
Fecha de revisión: marzo de 2014