Estrechamiento aórtico

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¿Qué es un “estrechamiento aórtico”?

La aorta es la principal arteria que trasporta la sangre procedente del corazón al resto del cuerpo. Cuando una persona presenta un estrechamiento aórtico, significa que su aorta es más estrecha de lo normal en algún punto de su recorrido.

He aquí cómo funciona un corazón sano provisto de una arteria aorta sana: la sangre pobre en oxígeno procedente del cuerpo llega al corazón entrando por su lado derecho, y el corazón la bombea hacia los pulmones. Los pulmones se encargan de oxigenarla y esta sangre, ahora rica en oxígeno, entra por el lado izquierdo del corazón, desde donde es bombeada al resto del cuerpo a través de la arteria aorta. Desde la aorta, la sangre se distribuye a otras arterias de menor tamaño que llegan a los órganos y tejidos de todo el cuerpo, llevándoles oxígeno. Luego la sangre desoxigenada regresa al corazón a través de la venas y se reinicia el ciclo completo.

Cuando una parte de la arteria aorta es más estrecha de lo normal (estrechamiento aórtico), esta anomalía puede repercutir sobre la circulación sanguínea porque el lado izquierdo del corazón tiene que trabajar más para bombear sangre a través de una aorta estrecha.

A veces, cuando el estrechamiento es poco importante, lo más probable es que esta afección no ocasione ningún síntoma. Pero, cuando el estrechamiento es importante, el ventrículo izquierdo del corazón (la cavidad encargada de bombear sangre a la aorta hacia el exterior del cuerpo) sufre las consecuencias, sometiéndose a un mayor estrés.

Este tipo de estrechamiento puede ocurrir en cualquier lugar de la aorta, pero se suele encontrar sobre todo después del punto de bifurcación (con respecto a la aorta) de las arterias que llevan sangre a la parte superior del cuerpo y a la cabeza.

Causas

El estrechamiento aórtico es una anomalía congénita, lo que significa que es algo con lo que se nace. Aproximadamente uno de cada 100 niños nace con un problema de corazón, y el estrechamiento aórtico representa el 8% de estos problemas. Pero lo médicos no saben con seguridad por qué determinadas personan nacen con esta afección.

El estrechamiento aórtico es más frecuente en los niños que en las niñas, aunque se ve a menudo en las niñas afectadas por un síndrome de Turner, donde uno de los dos cromosomas X está incompleto o solo existe uno de estos cromosomas. Esta afección puede ocurrir junto con otras anomalías cardíacas o cardiopatías congénitas, como la comunicación interventricular (un agujerito en el tabique que separa los ventrículos izquierdo y derecho del corazón).

El estrechamiento aórtico también se puede asociar a otras anomalías estructurales que afectan al lado izquierdo del corazón. Una combinación bastante habitual es que se dé junto con una anomalía denominada “válvula aórtica bicúspide”, en la cual la válvula aórtica que hay entre el ventrículo izquierdo y la aorta solo tiene dos valvas, en lugar de las tres que suele tener.

La mayoría de la gente que padece un estrechamiento aórtico, recibe este diagnóstico durante la lactancia o la primera infancia, pero hay algunas personas que no lo reciben hasta la adolescencia o, incluso, hasta la etapa adulta. En estos casos, el estrechamiento aórtico no se diagnostica antes porque no es lo bastante importante como para ocasionar síntomas durante la primera etapa de la vida. Pero incluso aquellas personas que no presentan síntomas importantes se suelen tener que tratar porque el estrechamiento aórtico les podría generar problemas a la larga. No se trata de una anomalía que remita o que desaparezca por sí sola.

Signos y síntomas

Por lo general, el primer signo de que una persona padece un estrechamiento aórtico es una tensión arterial anómala. Durante una exploración física ordinaria, el pediatra detecta que el niño tiene la tensión arterial más alta en los brazos que en las piernas; también es posible que oiga un soplo cardíaco o que se percate de que, cuando intenta tomarle el pulso a su paciente en la ingle, éste es débil o muy difícil de palpar. A toda persona a quien se le diagnostica una hipertensión, se le debe evaluar si presenta o no un estrechamiento aórtico.

Es frecuente que los niños con estrechamiento aórtico no presenten ningún síntoma y solo presentan algunos signos leves que se detectan de forma accidental durante una revisión de control. Los niños que sí que presentan síntomas, pueden presentar alguno o algunos de los siguientes:

  • piernas y pies fríos
  • falta de aliento, sobre todo al hacer ejercicio
  • dolor en el pecho

Diagnóstico y tratamiento

Lo más probable es que los niños con signos y/o síntomas de estrechamiento aórtico sean remitidos a un cardiólogo pediátrico (un pediatra especializado en diagnosticar y tratar enfermedades del corazón en niños y adolescentes). Este especialista les escuchará el corazón, les tomara el pulso y les medirá la tensión arterial.

Lo más probable es que el cardiólogo solicite un ecocardiograma, una prueba que utiliza ondas sonoras para crear una imagen del corazón y de su circulación. El cardiólogo también puede solicitar otras pruebas que permiten obtener imágenes del corazón, como la radiografía de pecho, la resonancia magnética (RM) o la tomografía computada (TC), para detectar un estrechamiento aórtico.

Los estrechamientos aórticos importantes se suelen diagnosticar poco después del nacimiento y se suelen reparar mediante cirugía de forma inmediata. En los pacientes mayores, los médicos suelen recomendar tratar los estrechamientos aórticos deprisa porque pueden provocar una hipertensión persistente, así como un agrandamiento del corazón. Esta anomalía también puede ocasionar una rotura o disección de la aorta, que puede ser fatal en mucha gente en torno a los 40 años de edad.

El estrechamiento aórtico se puede reparar mediante cirugía u otros procedimientos. Hay varios tipos distintos de intervenciones quirúrgicas que permiten reparar esta anomalía, pero una de las más habituales consiste en extirpar la parte más estrecha de la aorta y volver a unir las partes normales.

En algunos casos, los cardiólogos siguen un procedimiento no quirúrgico conocido como dilatación con globo o angioplastia con globo. Se introduce un globito en el interior de un vaso sanguíneo de la pierna y se utiliza un cable fino para desplazarlo hasta la arteria aorta, a lo largo del área estrechada. Cuando el médico hincha el globo, se dilata esa área. Una vez que se ha dilatado la zona estrecha, se extrae el globo. El cardiólogo puede también colocar una endoprótesis vascular (también conocida como stent) para mantener abierta el área después del procedimiento.

Cuidado en el entorno doméstico

Una vez corregida la anomalía, la mayoría de los síntomas del estrechamiento aórtico desaparecen de inmediato porque desparece el estrechamiento que los ocasionaba. De todos modos, algunas de las personas afectadas seguirán teniendo hipertensión arterial durante cierto tiempo y deberán tomar medicamentos para controlarla.

Los niños y los adolescentes que se han sometido a cirugía se suelen sentir completamente recuperados al cabo de una o dos semanas de la intervención y aquellos que se han sometido a un procedimiento no quirúrgico mediante caterismo se encuentran mejor incluso antes, a menudo al cabo de solo un par de días.

De todos modos, los cardiólogos recomiendan a todos sus pacientes evitar algunas actividades físicas, sobre todo levantar objetos pesados o practicar deportes que les podrían ocasionar impactos en el pecho, durante varias semanas o meses para que su organismo tenga tiempo para curarse. Aquellas personas que sigan presentando hipertensión tras el procedimiento o la intervención deberán seguir limitando ciertas actividades mientras persista la hipertensión.

Aquellos niños a quienes se les haya corregido un estrechamiento aórtico deberán seguir estando bajo la supervisión de un cardiólogo. En algunos casos, se vuelve a producir el estrechamiento aórtico tras la intervención o el tratamiento mediante dilatación con globo. Las visitas regulares al cardiólogo, a menudo cada año o cada dos años tras la recuperación, permiten supervisar la tensión arterial del paciente y detectar posibles signos de un nuevo estrechamiento.

Si su hijo tiene un estrechamiento aórtico o se ha sometido a un procedimiento para reparárselo, llame a su pediatra o a su cardiólogo si presenta falta de aliento, dolor de pecho o desmayo.

Por lo general, los niños a quienes les han corregido un estrechamiento aórtico pueden esperar llevar una vida normal después del tratamiento.

Revisado por: Steven B. Ritz, MD
Fecha de revisión: mayo de 2013