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Conocer a su recién nacido

Los padres primerizos se pueden sorprender por el aspecto de su recién nacido. Antes de nacer, los bebés están inmersos en líquido amniótico y replegados sobre sí mismos en un espacio cada vez más pequeño en relación al tamaño de su cuerpo. Luego, en la mayoría de los partos, deben atravesar el canal de parto, que es muy estrecho y de paredes óseas. Por lo tanto, muchos recién nacidos se ven azulados, están cubiertos de sangre y una sustancia gelatinosa, y hasta pueden tener moretones por el cuerpo. Estos rasgos pueden hacer que los recién nacidos tengan un aspecto extraño, aunque se tratará de algo temporal. 

¿Qué ocurre justo después del nacimiento?

El momento en el que vea y toque por primera vez a su recién nacido dependerá del tipo de parto, su estado y el estado de su bebé. Si el suyo ha sido un parto vaginal sin complicaciones, usted debería poder sostener a su bebé al cabo de unos minutos. 

En la mayoría de los casos, los bebés parecen estar en estado de vigilia y alerta durante aproximadamente la primera hora posterior al parto. Es un momento estupendo para que usted y su pequeño empiecen a formar el vínculo de apego. Pero si usted no puede conocer a su bebé de inmediato, no se preocupe; pronto podrá tener mucho tiempo de calidad con su bebé. 

La piel de su recién nacido

Los recién nacidos están cubiertos por un material blanco, pastoso y espeso que recibe el nombre de vérnix caseosa. Esta sustancia protege la piel del bebé del líquido amniótico mientras está dentro del vientre materno, y se deberá eliminar durante el primer baño de su bebé. 

Es posible que el cuero cabelludo, la frente, las mejillas, los hombros y la espalda de su recién nacido estén cubiertos de un pelo fino llamado lanugo, sobre todo, si su bebé es prematuro. El lanugo suele desaparecer en unas pocas semanas. 

Algunos padres se pueden sorprender al ver el tono y los patrones de color de la piel de su recién nacido. La piel moteada, formando un patrón reticulado, a base de pequeñas zonas rojizas y otras pálidas, es frecuente en los recién nacidos. Lo mismo ocurre con el color azulado de la piel en las manos y los pies, así como en la zona que rodea los labios, sobre todo si el bebé se encuentra en un ambiente frío. 

Al hacer fuerza para llorar o ir de vientre, la piel del bebé se puede poner brevemente de color rojo o azulado tirando a morado. Muchos recién nacidos también tienen manchas rojas, rasguños, hematomas y petequias (pequeñas manchas de la sangre que se ha filtrado desde pequeños vasos sanguíneos de la piel). Estas manchas se deben a haber sido presionados al atravesar el canal de parto, y se curarán y desaparecerán durante la primera o segunda semana de vida. 

La capa superior de la piel de un recién nacido se escamará y se desprenderá durante la primera o las dos primeras semanas de la vida del bebé. Es completamente normal y no requiere ningún cuidado especial. Es posible que algunos bebés tengan la piel escamada al nacer, sobre todo aquellos que nazcan después de la fecha estipulada de parto. 

Ictericia

La ictericia consiste en que la piel y el blanco de los ojos se ven amarillos o amarillentos. Se trata de algo frecuente, que no suele aparecer hasta el segundo o tercer día de la vida del bebé. Por lo general, desaparece al cabo de 1-2 semanas. Aunque es normal que haya algo de ictericia, si un bebé tiene ictericia antes de lo esperado o si su concentración de bilirrubina en sangre es superior a lo normal, el médico lo controlará atentamente. 

Manchas de nacimiento

Algunos bebés nacen con una o varias manchas de nacimiento. Las zonas de piel rosas o rojas, a veces conocidas como manchas salmón, son frecuentes, y suelen desaparecer durante el primer año de vida. Se presentan más a menudo en la parte posterior del cuello o en el puente de la nariz, los párpados o las cejas, pero pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, sobre todo en los bebés de piel clara. 

Las manchas mongólicas son manchas de color azul pizarra o verde azulado, similares a las manchas de tinta, que aparecen en la espalda, las nalgas y otras partes de la piel. Afectan a más de la mitad de los bebés de piel negra, los indígenas americanos y los asiáticos, pero son menos frecuentes en los bebés de piel blanca. Estas manchas inofensivas casi siempre pierden intensidad o desaparecen en pocos años. 

Otros tipos de manchas de nacimiento son:

  • los hemangiomas
  • las manchas de vino de oporto
  • las manchas café con leche, de color marrón claro, que se pueden oscurecer (o aparecer por primera vez) cuando el niño se haga mayor. Por lo general, no revisten importancia, a menos que sean grandes y que haya seis o más manchas en el cuerpo.
  • los lunares marrones o negros, muy frecuentes y llamados nevo pigmentado, también pueden estar presentes al nacer o aparecer (u oscurecerse) cuando el niño se haga mayor. Informe al médico de su hijo si tuviera lunares de mayor tamaño o de aspecto inusual, puesto tal vez sería necesario extraérselos. 

Los sarpullidos (erupciones)

Los bebés pueden nacer con sarpullidos inofensivos o bien desarrollarlos durante las primeras semanas de vida. Entre ellos, se incluyen: 

  • La milia: pequeñas manchas blancas o amarillas y planas en la nariz y la barbilla, que se deben a la acumulación de secreciones de las glándulas de la piel y suelen desaparecer durante las primeras semanas de vida. 
  • La miliaria: pequeños granitos rojos que sobresalen y que suelen tener una “cabeza” blanca o amarilla; también reciben el nombre de “acné del recién nacido”. Es frecuente en el rostro y también puede aparecer en zonas más extensas del cuerpo, pero es inofensivo y desaparecerá durante las primeras semanas de vida con el cuidado normal de la piel. 
  • El eritema tóxico: este sarpullido inofensivo presente en los recién nacidos consta de manchas rojas con bultos pálidos o amarillentos en el centro, que se puede parecer a la urticaria. Suele aparecer durante el primer o segundo día de vida y desaparece durante la primera semana. 
  • La melanosis pustulosa: un sarpullido de ronchas o ampollas de color marrón oscuro que afecta al cuello, la espalda, los brazos, las piernas y las palmas de las manos. Estas manchas desaparecen sin necesidad de tratamiento. 

Así mismo, puesto que los fetos pueden succionar cuando están dentro del vientre materno, algunos de ellos nacen con ampollas de succión en los dedos, las manos y los brazos. 

La postura de su recién nacido/brazos y piernas 

Durante las primeras semanas, los bebés tienden a tener los puños cerrados, los codos doblados, la cadera y las rodillas flexionadas, y los brazos y las piernas cerca del tronco. Esta posición es similar a la posición fetal durante los últimos meses del embarazo. Puesto que las manos de su bebé suelen estar fuertemente cerradas, le puede resultar difícil abrírselas, porque, al tocárselas o colocarle un objeto en la palma, su bebé reaccionará con un fuerte reflejo de prensión. 

Aviso: los bebés prematuros pueden presentar algunas diferencias en su postura, aspecto físico, actividad y comportamiento, en comparación con los bebés nacidos a término. 

A veces, a los padres les preocupa que las piernas y los pies de sus recién nacidos estén curvados o flexionados. Pero la postura habitual de los fetos hacia el final del embarazo consiste en tener las caderas y las rodillas flexionadas, con las piernas y los pies cruzados y apretados contra el abdomen. Por eso no le debe sorprender que su recién nacido tenga las piernas y los pies curvados hacia adentro. 

Usted podrá poner las piernas y los pies de su recién nacido en la postura de “andar”. Y eso ocurrirá de manera natural a medida que su bebé empiece a soportar su propio peso, ande y crezca durante sus primeros 2-3 años de vida. 

¿Cuáles son los reflejos primitivos de los recién nacidos? 

Los bebés nacen con una serie de respuestas naturales e instintivas a los estímulos, como la luz o el contacto. Estas respuestas reciben el nombre de reflejos primitivos, y van desapareciendo a medida que van madurando. Estas son algunas de ellas:

  • el reflejo de succión: hace que un bebé succione con fuerza cualquier objeto que se le coloque dentro de la boca. 
  • el reflejo de prensión: hace que el recién nacido cierre con fuerza los dedos cuando se le aplica presión en la palma de la mano con un dedo u objeto. 
  • el reflejo de Moroo respuesta de sobresalto: hace que los recién nacidos muevan los brazos repentinamente hacia los lados y los vuelvan a llevar rápidamente al centro del cuerpo cada vez que se sobresaltan ante un ruido fuerte, una luz intensa, un olor potente, un movimiento brusco u otro estímulo. 

Además, debido a la inmadurez de su sistema nervioso, los brazos, las piernas y la barbilla de los recién nacidos pueden temblar o tener pequeñas sacudidas, sobre todo cuando lloran o están agitados. 

El sueño y la respiración de los recién nacidos

Durante las primeras semanas, los bebés se suelen pasar la mayor parte del tiempo durmiendo. Los recién nacidos cuyas madres tomaron ciertos tipos de medicamento para el dolor (analgésicos) o recibieron anestesia durante el parto pueden estar especialmente somnolientos durante el primer día o los dos primeros días de vida. 

Los bebés de menos de un año se deben acostar siempre boca arriba (sobre la espalda) para dormir, nunca boca abajo ni de lado. Dormir de estas dos últimas maneras aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

Es normal que los recién nacidos respiren de manera algo irregular. Cuando los bebés están despiertos, su frecuencia respiratoria puede variar considerablemente. Puede superar las 60 respiraciones por minuto, sobre todo cuando están muy activados, alterados o después de un episodio de llanto. También es frecuente que dejen de respirar durante períodos de aproximadamente 5 a 10 segundos y que después comiencen a respirar de nuevo por sí solos. Estas pausas en la respiración, conocidas como respiración periódica, es más probable que ocurran durante el sueño y son completamente normales. Pero si su hijo se pone azul o deja de respirar durante períodos más largos de tiempo, diríjanse a un servicio de urgencias médicas de inmediato.

Aunque los bebés no hablarán hasta mucho más adelante, su recién nacido emitirá una amplia variedad de sonidos (sobre todo, chillidos agudos), aparte del llanto. Los estornudos y el hipo son frecuentes y no son indicio de ningún problema. 

La cabeza de su recién nacido

El cráneo de los recién nacidos está formado por varios huesos independientes (que con el tiempo se acabarán fusionando entre sí) para que la cabeza pueda pasar por el estrecho canal del parto sin que la madre ni el bebé sufran lesiones. Las cabezas de los bebés nacidos por parto natural pueden tener cierto grado de deformación, provocada por el desplazamiento y la superposición de los huesos del cráneo, que pueden hacer que la parte superior de la cabeza se vea alargada, estirada y hasta acabada en punta al nacer. Esto desaparecerá en los siguientes días a medida que los huesos del cráneo se acomoden y adopten una forma más redondeada. Las cabezas de los bebés que nacen por cesárea o por parto natural de nalgas (primero asoman los pies o las nalgas) no suelen tener este tipo de deformaciones. 

Debido a la separación de los huesos del cráneo de su recién nacido, usted podrá notar (atrévase, porque no le hará ningún daño) dos fontanelas, o puntos blandos, en la parte superior de la cabeza. La mayor, ubicada hacia el frente de la cabeza, tiene forma de diamante y suele medir entre 1 y 3 pulgadas (de 1,5 a 3 cm) de ancho. Más atrás, hay una fontanela más pequeña y de forma triangular, a la altura de donde se colocan los gorros. 

Tal vez vea que las fontanelas sobresalen cuando su bebé llora o hace fuerza, o le parezca que se mueven arriba y abajo al ritmo de los latidos del corazón de su hijo. Esto es normal. Las fontanelas acabarán por desaparecer a medida que los huesos del cráneo se fusionan entre sí, lo que suele ocurrir entre los 12 y los 18 meses en la fontanela frontal y en torno a los 6 meses en la fontanela posterior. 

La cabeza de los recién nacidos también puede tener uno o dos bultos debido al parto. Una inflamación y hematoma circular, que recibe el nombre de caput succedaneum, puede aparecer hacia la parte posterior del cuero cabelludo, que es la parte de la cabeza que suele guiar el avance del cuerpo del bebé por el canal de parto. Suele desaparecer en unos pocos días. Algunos recién nacidos tienen una acumulación de sangre (llamada cefalohematoma) debajo de la membrana exterior que recubre uno de los huesos del cráneo. Suele aparecer durante el parto debido a la presión de la cabeza sobre los huesos pélvicos de la madre. Este bulto, ubicado en un lado o en la parte superior de la cabeza del bebé, puede tardar entre una y dos semanas en desaparecer. La descomposición de la sangre acumulada en un cefalohematoma puede hacer que estos bebés estén más amarillentos (tengan más ictericia) de lo habitual durante la primera semana de vida. Tanto el caput succedaneum como el cefalohematoma ocurren fuera del cráneo y ninguno de ellos indica que se haya lesionado el cerebro del bebé. 

La cara de su recién nacido

El rostro de un recién nacido se puede ver bastante hinchado o incluso deformado debido a la acumulación de líquido y al paso por el estrecho canal de parto. A menudo el aspecto del rostro del bebé cambia mucho durante los primeros días de vida conforme se va deshaciendo de la acumulación de líquido, de modo que esa oreja doblada, esa nariz aplanada o esa mandíbula torcida acaban recuperando su propia forma.

Las orejas de su recién nacido

Las orejas de los recién nacidos pueden estar deformadas debido a la posición adoptada mientras estaban dentro del vientre materno. Todavía no han desarrollado el cartílago grueso que da una forma firme a las orejas, por lo que no es raro que los recién nacidos nazcan con las orejas dobladas o deformadas de otras maneras. También es frecuente que los bebés nazcan con pequeños crecimientos u hoyuelos en la piel en un lado de la cara, justo delante de las orejas. Estos crecimientos se suelen poder quitar fácilmente (hable con el médico de su hijo).

Los ojos de su recién nacido

Pocos minutos después del parto, la mayoría de los bebés abren los ojos y empiezan a observar su alrededor. Los recién nacidos pueden ver, pero lo más probable es que no enfoquen bien al principio, por lo que puede parecer que se les cruzan o se les desvían los ojos durante los primeros 2-3 meses de vida. Sus párpados pueden estar hinchados, por lo que es posible que algunos bebés no puedan abrir los ojos nada más nacer. 

Cuando sostenga a su recién nacido, puede animarlo a abrir los ojos aprovechando su reflejo de “ojos de muñeca”, que es la tendencia a abrir más los ojos cuando se sostiene a un bebé en una posición erguida. 

En un recién nacido, el blanco del ojo de uno o de ambos ojos se puede ver de color rojo-sangre si tiene una hemorragia subconjuntival. Esto sucede cuando la sangre se filtra por debajo de la cubierta del globo ocular durante el parto. Se trata de una afección inofensiva, similar a los hematomas en la piel, y desaparece al cabo de varios días. 

Los padres suelen sentir curiosidad por el color de ojos que tendrán sus bebés. Si los ojos de su bebé son marrones al nacer, continuarán siendo de este color. La mayoría de los bebés nacen con los ojos grises azulados, pero la pigmentación del iris (la parte de color del ojo) se puede oscurecer con el tiempo, alcanzando su color permanente cuando el bebé tiene 3-12 meses de vida. 

La nariz de su recién nacido

Puesto que los recién nacidos tienden a respirar por la nariz y sus fosas nasales son estrechas, pequeñas cantidades de mucosidades y de fluido nasal pueden hacer que respiren ruidosamente y parezcan estar congestionados, aunque no estén resfriados ni tengan ningún otro problema. Hable con el médico de su hijo sobre el uso de gotas de solución salina y una perilla de goma para ayudar a despejarle las fosas nasales si es necesario. 

Los estornudos también son frecuentes en los recién nacidos. Se trata de un reflejo normal y no se deben a infecciones, alergias ni otros problemas. 

La boca de su recién nacido

Cuando un recién nacido abre la boca para bostezar o para llorar, es posible que vea que tiene algunas manchas blancas de tamaño reducido en el paladar, generalmente cerca del centro. Estas pequeñas acumulaciones de células, llamadas “perlas de Epstein”, que a veces aparecen junto con quistes llenos de líquido en las encías, desaparecerán durante las primeras semanas. 

El cuello de su recién nacido

Sí… está ahí. Normalmente, el cuello de los recién nacidos parece corto porque tiende a desaparecer entre sus regordetas mejillas y los pliegues de la piel. 

El pecho de su recién nacido

Puesto que la pared torácica de los bebés es muy fina, es posible que vea y note fácilmente el movimiento de la parte superior del pecho con cada latido de corazón. Esto es normal y no debe ser motivo de preocupación. 

Además, los bebés de ambos géneros pueden nacer con los senos agrandados. Esto se debe al estrógeno, una hormona femenina, que la madre trasmite al feto durante el embarazo. Tal vez note bultitos de tejido firme en forma de disco debajo de los pezones y, en algunos casos, hasta puede salir una pequeña cantidad de líquido lechoso de los pezones. El agrandamiento de los senos casi siempre desaparece durante las primeras semanas de vida. No exprima los senos de su hijo, porque eso no hará que pierdan tamaño más deprisa de lo que lo harían por sí solos. 

Las uñas de las manos de su recién nacido

Las uñas de las manos de los bebés pueden ser lo suficientemente largas como para que se hagan rasguños en la piel cuando se llevan las manos a la cara. Si este fuera el caso, puede cortarle las uñas con cuidado con un par de tijeras pequeñas. 

El abdomen de su recién nacido (vientre) y el cuidado de su cordón umbilical 

Es normal que el abdomen de un bebé parezca lleno y redondeado. Cuando el bebé llore o haga fuerza, es posible que vea que la piel de la zona central del abdomen le sobresale entre las tiras de tejido muscular que conforman la pared abdominal a uno u otro lado. Esto casi siempre desaparecerá durante los siguientes meses de vida conforme vaya creciendo su bebé. 

A muchos padres les preocupa el aspecto y el cuidado del cordón umbilical de su bebé. El cordón consta de tres vasos sanguíneos (dos arterias y una vena) encapsulados en una sustancia similar a la jalea. Después del parto, se pinza o se ata el cordón antes de cortarlo para separar al bebé de la placenta materna. Después, el muñón del cordón umbilical se secará y se caerá, lo que suele ocurrir aproximadamente al cabo de entre 10 días y 3 semanas. 

Hasta que el cordón no se caiga o se seque, lávelo solo con agua cuando se ensucie o se ponga pegajoso para prevenir posibles infecciones. Hasta que el cordón no se caiga, no sumerja la zona del ombligo del bebé en agua durante el baño. Cuando se vaya secando, el cordón irá cambiando de color: de amarillo a marrón o negro, lo que es completamente normal. Llame al médico de su bebé si la zona del ombligo se le enrojece, tiene un olor desagradable o supura. 

Las hernias umbilicales (de ombligo) son frecuentes en los recién nacidos, sobre todo, en los bebés de ascendencia africana. Un orificio en la pared de los músculos abdominales en el lugar del cordón umbilical permite que el intestino sobresalga cuando el bebé llora o se esfuerza, haciendo que la piel que lo cubre se abulte hacia afuera. Estas hernias suelen ser inofensivas y no son dolorosas para el bebé. La mayoría se cierran por sí solas durante los primeros años de vida, pero si una hernia no se cierra, se puede reparar con una sencilla operación. No se deben usar remedios caseros para las hernias umbilicales. No sirven para nada y puede llevar a infecciones en la piel u otros tipos de lesiones. 

Los genitales de su recién nacido

Los genitales (órganos sexuales), tanto de los varones como de las mujeres , pueden parecer relativamente grandes e inflamados después del parto. Esto se debe a varias cosas, entre las que figuran la exposición a las hormonas que fabrica la madre y el feto, la inflamación y los hematomas en el tejido de los genitales asociados al parto y el desarrollo natural de los genitales. 

Más del 95% de los recién nacidos hacen pis durante las primeras 24 horas de vida. Si su bebé nace en un hospital, el personal de neonatología querrá saber si eso ocurre mientras el bebé está con usted. Si un recién nacido no orina durante bastante tiempo, eso se puede deber a que orinó justo después del parto en la sala de partos. Y es posible que pasara desapercibido. 

Niñas

En las niñas, los labios externos de la vagina (labios mayores) pueden estar hinchados al nacer. La piel de los labios puede estar lisa o algo arrugada. A veces, puede haber un pequeño trozo de tejido rosa que sobresale entre los labios: el crecimiento himeneal. Y no tiene ninguna importancia. A medida que los labios vayan creciendo, ese tejido acabará por desaparecer. 

Debido a los efectos de las hormonas de la madre, la mayoría de las niñas recién nacidas tienen un flujo vaginal de tipo mucoso y, tal vez, algo de sangre durante unos pocos días. Se trata de un sangrado normal de tipo menstrual procedente del útero del bebé, que ocurre cuando el estrógeno que le haya trasmitido su madre empiece a desaparecer. 

Niños 

En los niños, el escroto (el saco que envuelve a los testículos) suele parecer que está inflamado. Esto suele deberse a un hidrocele, que es una acumulación de líquido dentro del escroto que suele desaparecer durante los primeros 3 a 6 meses de vida. Llame al médico de su hijo si el escroto o la ingle de su bebé están inflamados más allá de los 6 meses de edad o si la inflamación aparece y desaparece. Podría ser un signo de una hernia inguinal, que es mucho más frecuente en los varones y suele requerir tratamiento quirúrgico. 

Con el escroto inflamado, puede resultar difícil notar los testículos de los recién nacidos. Los músculos unidos a los testículos tiran de ellos hacia la parte alta de la ingle cuando les tocan la zona genital o se la exponen al frío. También es normal que los bebés tengan erecciones en el pene, a menudo justo antes de orinar. 

Cuidado de la circuncisión

Después de una circuncisión, el pene suele tardar en curarse entre 7 y 10 días. Hasta que esto ocurra, puede parecer que la punta del pene de su bebé está en carne viva o tiene un color amarillento. Aunque esto es normal, hay otros síntomas que no lo son. Llame al médico de inmediato si nota un sangrado duradero, un enrojecimiento alrededor de la punta del pene que empeora, fiebre, signos de infección (como la presencia de ampollas llenas pus) o si su bebé no orina en las 6 a 8 horas posteriores a la circuncisión. 

¿Qué más debería saber? 

Durante los primeros días y semanas de vida de un recién nacido, la mayoría de los padres primerizos no dejan de maravillarse y disfrutar. Pero, si se siente ansioso o inseguro por alguna parte del cuidado de su bebé, llame a su médico o a otro profesional de la salud, o hable con familiares o amigos que tengan experiencia en cuidar de recién nacidos.